Las condiciones precancerosas hacen que el estómago sea susceptible a infecciones bacterianas

Del Laboratorio Salama, Departamento de Biología Humana

Helicobacter pylori es una bacteria bien adaptada para colonizar el entorno hostil y ácido del estómago de los seres humanos. Prácticamente la mitad de las personas de todo el mundo están infectadas con H. pylori, una bacteria que se propaga a través de los fluidos corporales y una higiene de las manos inadecuada. Aunque muchas personas infectadas con H. pylori son asintomáticas, algunas presentan dolor de estómago, úlceras pépticas o, en los casos más graves, cáncer de estómago. La infección por H. pylori provoca una inflamación en el revestimiento del estómago que puede llevar a la pérdida de células productoras de ácido y enzimas digestivas. El equipo de investigación plantea la hipótesis de que la inflamación crónica y los cambios en el pH influyen en la aparición del cáncer de estómago, aunque los mecanismos exactos que subyacen a este proceso siguen sin estar claros.

Por lo general, el ácido estomacal destruye cualquier microbio que intente ingresar a nuestro organismo. Sin embargo, la destrucción de células productoras de ácido en el estómago causada por una infección por H. pylori reduce la acidez del estómago y ocasiona un cambio dramático en el tipo y el número de bacterias presentes. A medida que el estómago se vuelve menos ácido, las bacterias de la boca tienen la posibilidad de colonizarlo. “Solo un bajo porcentaje de personas con una infección por H. pylori padece cáncer de estómago, por eso siempre nos hemos preguntado cuáles son los otros factores que desconocemos, y es posible que otro microbio esté [contribuyendo a la aparición del cáncer]”, explica la Dra. Nina Salama, una investigadora pionera en el estudio de la H. pylori. Entre estas bacterias orales, las especies de Fusobacterium están asociadas con una amplia variedad de cánceres, como el de estómago y el de colon. Aun así, la función precisa de la Fusobacterium en el cáncer de estómago seguía siendo difícil de determinar. En una reciente prepublicación, el equipo de investigación del laboratorio Salama, dirigido por el Dr. Camilo Gómez-Garzón, buscó caracterizar la forma en que las especies de Fusobacterium colonizan el tejido estomacal y de qué modo el cáncer de estómago cambia estas interacciones.

El equipo comenzó por averiguar si la Fusobacterium animalis podía invadir células cancerosas del estómago. La invasión celular requiere que las bacterias se adhieran a una célula y la invadan. Así pues, el equipo incubó las bacterias con una línea de células cancerosas corriente y cuantificó las bacterias que se adhirieron o invadieron las células. En condiciones de bajo oxígeno (como las del estómago), se descubrió que la F. animalis se adhirió e invadió células cancerosas. Seguidamente, el equipo comparó la capacidad de F. animalis y F. nucleatum —otras especies de Fusobacterium asociadas con el cáncer— para invadir células cancerosas del estómago bajo condiciones hipóxicas. Esto les permitió descubrir que ambas bacterias podían invadir células cultivadas, pero que la invasión de F. animalis era mucho más fuerte.

Imagen fluorescente de células cancerosas del estómago infectadas con F. nucleatum o F. animalis. Las bacterias aparecen en verde, los núcleos celulares en azul y la F-actina (forma celular) en rojo.
Imagen fluorescente de células cancerosas del estómago infectadas con F. nucleatum o F. animalis. Las bacterias aparecen en verde, los núcleos celulares en azul y la F-actina (forma celular) en rojo. Imagen adaptada de la publicación original.

“Se suele decir que la Fusobacterium es pegajosa porque tiene un diverso arsenal de adhesinas, cuya función está vinculada a la invasión y la adherencia celular”, explica Gómez-Garzón. Una adhesina en este arsenal tiene como diana el motivo glucídico Gal-GalNAc en la superficie de las células. Trabajos previos han demostrado que la F. animalis puede usar Gal-GalNAc para invadir células, y que, en el cáncer gástrico, Gal-GalNAc está sobreexpresado. Con el fin de probar si el Gal-GalNAc participaba en la invasión celular de F. animalis, el equipo incubó F. animalis con Gal-GalNAc en circulación libre y cuantificó la invasión celular. Con ello, se descubrió que Gal-GalNAc dificultaba la capacidad de las bacterias para invadir las células cancerosas del estómago. Al mismo tiempo, se confirmó que las células cancerosas del estómago expresan Gal-GalNAc en su superficie. En conjunto, estos resultados sugieren que Gal-GalNAc contribuye a la invasión de células cancerosas por F. animalis.

Antes de que la infección por H. pylori provoque cáncer de estómago, el microbio crea un estado precanceroso en el tejido. Los estómagos precancerosos son menos ácidos que los estómagos sanos, y sus células muestran diferentes azúcares en sus superficies. Para entender cómo las Fusobacterium pueden interactuar con células no cancerosas, el equipo investigó si estas bacterias podían colonizar tejidos estomacales sanos y precancerosos. Se infectó con F. animalis o F. nucleatum a ratones con estómagos normales o precancerosos, y se cuantificó la cantidad de bacterias presentes a lo largo del tiempo. Descubrieron que ninguna de las dos bacterias pudo colonizar el tejido estomacal sano, y que F. nucleatum tampoco fue capaz de colonizar el estómago precanceroso. En cambio, F. animalis colonizó el estómago precanceroso de forma masiva. El precáncer del tejido estomacal se presenta en diferentes etapas a lo largo del tiempo. Para evaluar la influencia de las etapas precancerosas en la colonización de F. animalis, el equipo infectó estómagos precancerosos con F. animalis en diferentes momentos y observó que las cantidades de F. animalis aumentaron en las etapas precancerosas más tardías.

A fin de determinar el efecto de los cambios de acidez en la colonización de F. animalis, el equipo dio a los ratones con estómagos precancerosos agua potable acidificada y no acidificada, y midió las cantidades de F. animalis a lo largo del tiempo. Los ratones que bebieron agua menos ácida presentaron cantidades más altas de F. animalis, lo que indica que la baja acidez en los estómagos precancerosos favorece la colonización por F. animalis. A pesar de esto, reducir la acidez del tejido estomacal sano con omeprazol —un medicamento tradicional para tratar la gastritis y la acidez estomacal— no condujo a la colonización por F. animalis. A continuación, el equipo estudió la participación de los azúcares de la superficie celular en la colonización por F. animalis mediante la cuantificación de la expresión de Gal-GalNAc en estómagos precancerosos y normales. Los estómagos precancerosos expresaron niveles más elevados de Gal-GalNAc, pero cuando el equipo analizó muestras de pacientes con cáncer de estómago, no se encontró una correlación significativa entre la infección por F. animalis y la producción de Gal-GalNAc. En conjunto, estos resultados indican que ni la acidez ni la expresión de Gal-GalNAc son los únicos factores determinantes de la infección por F. animalis durante el precáncer.

Si bien se sabía que la infección por H. pylori modifica las poblaciones bacterianas presentes en el estómago, no estaba claro si la H. pylori y la F. animalis podían coexistir en el mismo estómago. “Los datos clínicos muestran que, en general, H. pylori y Fusobacterium parecen excluirse mutuamente”, señala Gómez-Garzón. El equipo puso a prueba estos hallazgos clínicos en estómagos precancerosos por medio de la infección simultánea con F. animalis y H. pylori. El equipo descubrió con sorpresa que ambas bacterias podían colonizar el mismo estómago. “Es posible que haya algún tipo de colaboración o que tal vez [cada bacteria] esté haciendo lo suyo”, prosigue Salama.

En conjunto, estos resultados demostraron que F. animalis puede colonizar entornos estomacales precancerosos. No obstante, este trabajo pone en duda la idea previa de que F. animalis solo se encuentra en tejido estomacal canceroso. Aunque el Gal-GalNAc y la acidez reducida son importantes para el crecimiento de F. animalis en los tejidos precancerosos, otros mecanismos subyacen a la invasión bacteriana. El equipo espera que trabajos posteriores aclaren aún más estos factores que contribuyen a la infección.


Este trabajo recibió financiamiento de la Gastric Cancer Foundation [Fundación del Cáncer Gástrico], los Institutos Nacionales de la Salud, la Fred Hutch Cancer Center Microbiome Research Initiative Pilot Grant [Subvención piloto de la iniciativa investigativa de microbioma del Centro Oncológico Fred Hutch] y una beca posdoctoral de la Washington Research Foundation Postdoctoral Fellowship [Fundación de Investigación de Washington] para Camilo Goméz-Garzón.

La Dra. Nina Salama, integrante del Consorcion񠬈 Oncológico de Fred Hutch, la Universidad de Washington y el hospital Seattle Children's, contribuyó con este trabajo.

Gómez-Garzón C., Chen Q., O'Brien V. P., Salama N. R. 2026. Metaplasia Enables Stomach Colonization by Fusobacterium animalis. bioRxiv. 2025 Dec 19:2025.12.16.694801. doi: 10.64898/2025.12.16.694801.

Kelsey Woodruff (ella)

Kelsey Woodruff es doctoranda del Laboratorio Termini del Centro Oncológico Fred Hutch. Investiga cómo las células de leucemia mieloide aguda reajustan los azúcares de sus membranas para reprogramar la comunicación de las células cancerosas. Originaria de Indiana, es licenciada en Bioquímica de la Ball State University [Universidad de Ball State]. Fuera del laboratorio, es común verla tejiendo ganchillo y disfrutando de los veranos de Seattle.