“Se suele decir que la Fusobacterium es pegajosa porque tiene un diverso arsenal de adhesinas, cuya función está vinculada a la invasión y la adherencia celular”, explica Gómez-Garzón. Una adhesina en este arsenal tiene como diana el motivo glucídico Gal-GalNAc en la superficie de las células. Trabajos previos han demostrado que la F. animalis puede usar Gal-GalNAc para invadir células, y que, en el cáncer gástrico, Gal-GalNAc está sobreexpresado. Con el fin de probar si el Gal-GalNAc participaba en la invasión celular de F. animalis, el equipo incubó F. animalis con Gal-GalNAc en circulación libre y cuantificó la invasión celular. Con ello, se descubrió que Gal-GalNAc dificultaba la capacidad de las bacterias para invadir las células cancerosas del estómago. Al mismo tiempo, se confirmó que las células cancerosas del estómago expresan Gal-GalNAc en su superficie. En conjunto, estos resultados sugieren que Gal-GalNAc contribuye a la invasión de células cancerosas por F. animalis.
Antes de que la infección por H. pylori provoque cáncer de estómago, el microbio crea un estado precanceroso en el tejido. Los estómagos precancerosos son menos ácidos que los estómagos sanos, y sus células muestran diferentes azúcares en sus superficies. Para entender cómo las Fusobacterium pueden interactuar con células no cancerosas, el equipo investigó si estas bacterias podían colonizar tejidos estomacales sanos y precancerosos. Se infectó con F. animalis o F. nucleatum a ratones con estómagos normales o precancerosos, y se cuantificó la cantidad de bacterias presentes a lo largo del tiempo. Descubrieron que ninguna de las dos bacterias pudo colonizar el tejido estomacal sano, y que F. nucleatum tampoco fue capaz de colonizar el estómago precanceroso. En cambio, F. animalis colonizó el estómago precanceroso de forma masiva. El precáncer del tejido estomacal se presenta en diferentes etapas a lo largo del tiempo. Para evaluar la influencia de las etapas precancerosas en la colonización de F. animalis, el equipo infectó estómagos precancerosos con F. animalis en diferentes momentos y observó que las cantidades de F. animalis aumentaron en las etapas precancerosas más tardías.
A fin de determinar el efecto de los cambios de acidez en la colonización de F. animalis, el equipo dio a los ratones con estómagos precancerosos agua potable acidificada y no acidificada, y midió las cantidades de F. animalis a lo largo del tiempo. Los ratones que bebieron agua menos ácida presentaron cantidades más altas de F. animalis, lo que indica que la baja acidez en los estómagos precancerosos favorece la colonización por F. animalis. A pesar de esto, reducir la acidez del tejido estomacal sano con omeprazol —un medicamento tradicional para tratar la gastritis y la acidez estomacal— no condujo a la colonización por F. animalis. A continuación, el equipo estudió la participación de los azúcares de la superficie celular en la colonización por F. animalis mediante la cuantificación de la expresión de Gal-GalNAc en estómagos precancerosos y normales. Los estómagos precancerosos expresaron niveles más elevados de Gal-GalNAc, pero cuando el equipo analizó muestras de pacientes con cáncer de estómago, no se encontró una correlación significativa entre la infección por F. animalis y la producción de Gal-GalNAc. En conjunto, estos resultados indican que ni la acidez ni la expresión de Gal-GalNAc son los únicos factores determinantes de la infección por F. animalis durante el precáncer.
Si bien se sabía que la infección por H. pylori modifica las poblaciones bacterianas presentes en el estómago, no estaba claro si la H. pylori y la F. animalis podían coexistir en el mismo estómago. “Los datos clínicos muestran que, en general, H. pylori y Fusobacterium parecen excluirse mutuamente”, señala Gómez-Garzón. El equipo puso a prueba estos hallazgos clínicos en estómagos precancerosos por medio de la infección simultánea con F. animalis y H. pylori. El equipo descubrió con sorpresa que ambas bacterias podían colonizar el mismo estómago. “Es posible que haya algún tipo de colaboración o que tal vez [cada bacteria] esté haciendo lo suyo”, prosigue Salama.
En conjunto, estos resultados demostraron que F. animalis puede colonizar entornos estomacales precancerosos. No obstante, este trabajo pone en duda la idea previa de que F. animalis solo se encuentra en tejido estomacal canceroso. Aunque el Gal-GalNAc y la acidez reducida son importantes para el crecimiento de F. animalis en los tejidos precancerosos, otros mecanismos subyacen a la invasión bacteriana. El equipo espera que trabajos posteriores aclaren aún más estos factores que contribuyen a la infección.