Una forma de conocer la función de cualquier proteína es descomponerla en sus partes constitutivas. En el caso de AP180 o sus ortólogos, existen dos dominios principales: un dominio estructurado N-terminal (denominado ANTH, del inglés AP180 N-terminal Homology domain, es decir, dominio de homología N-terminal de AP180) y un dominio de ensamblaje (Assembly Domain, AD) C-terminal intrínsecamente desordenado.
El Laboratorio Bai comenzó su estudio con la deleción completa de unc-11 en gusanos. Tal como se esperaba, la pérdida total de unc-11 produjo vesículas más grandes y de tamaño menos uniforme, así como una reducción de la locomoción de los gusanos.
Esta capacidad de los gusanos para desplazarse es un indicador o un resultado de la eficiencia con que las sinapsis pueden llevar a cabo la comunicación celular. Con el fin de cuantificar la fidelidad de la comunicación celular sináptica, es necesario emplear la electrofisiología para medir las corrientes neuronales tras la fusión vesicular. El equipo de Bai es especialista en esta técnica y pudo medir con precisión tanto la frecuencia de fusión vesicular como la amplitud de la señal inducida por esa fusión.
Luego, el equipo reintrodujo unc-11 en los gusanos en tres formas diferentes: una de longitud completa, una versión truncada que carecía del dominio de ensamblaje (ΔAD) y una versión que contenía únicamente el AD. La versión que tenía únicamente el AD no mejoró en absoluto el fenotipo del knockout. La versión de referencia —de unc-11 de longitud completa— fue capaz de restaurar tanto la frecuencia como la amplitud a los niveles naturales, y también restableció la motilidad de los gusanos.
Cabe destacar que la versión ΔAD aumentó significativamente la motilidad; además, elevó tanto la frecuencia como la amplitud de la comunicación celular posterior a la fusión por encima de los niveles naturales.
Sin embargo, lo que la versión ΔAD no restableció fue el tamaño uniforme de las vesículas; éstas en los gusanos permanecieron tan grandes e irregulares en tamaño como en los animales con mutaciones en unc-11, lo que sugiere que el dominio de ensamblaje es necesario para formar paquetes de tamaño adecuado.
Otra observación que es importante mencionar es que ni la deleción de unc-11 ni la restauración de UNC-11 de longitud completa o ΔAD tiene repercusiones sobre la cantidad de vesículas. Sin embargo, el tamaño parece influir en la frecuencia con la que las vesículas se fusionan con las neuronas diana y en la amplitud de la señal que estas envían como resultado.
“Nuestro trabajo demuestra que su tamaño no es meramente estructural, sino que influye directamente en la frecuencia con la que se liberan, lo que revela un mecanismo por el cual la morfología vesicular determina la fidelidad de la comunicación celular presináptica”, explica el Dr. Bai.
Dado que el dominio AD es intrínsecamente desordenado, no existe ninguna estructura disponible que permita comprender cómo controla el tamaño. No obstante, mediante un ingenioso trabajo genético, el equipo logró desentrañar este misterio.
En un experimento, insertaron el dominio AD de otras especies en el locus de unc-11. El AD de AP180 tanto de ratón como de Drosophila restableció completamente el tamaño normal de las vesículas, lo que indica que el dominio AD tiene una función conservada para garantizar un tamaño vesicular uniforme.
En otro experimento, analizaron otras proteínas endocíticas con una organización de dominio similar a la de AP180. Algunas de estas proteínas presentaban grandes dominios C-terminales, que según el equipo, podrían interactuar con AP180 u otros factores importantes para determinar el tamaño de las vesículas. Para comprobarlo, fusionaron los dominios C-terminales de las otras proteínas endocíticas al extremo C-terminal de UNC-11, y descubrieron que esta fusión también recobra el tamaño de las vesículas.
Finalmente, lograron identificar un mecanismo. Dado que muchas otras proteínas endocíticas —como las mencionadas en el párrafo anterior— interactúan con la actina, se planteó la hipótesis de que el dominio AD interactúa directamente con la actina para determinar el tamaño de las vesículas. Así pues, mediante estudios genéticos y bioquímicos, demostraron que UNC-11 interactúa con la actina y que restaurar únicamente su capacidad de unión a la actina es suficiente para que se formen vesículas de tamaño adecuado.
“Estos hallazgos dilucidan un mecanismo molecular por el cual UNC-11 vincula el citoesqueleto de la actina con las membranas endocíticas a través de las funciones complementarias de sus dominios AD y ANTH”, anota el equipo.
“De cara al futuro, queremos comprender cómo las neuronas utilizan los mecanismos de detección de curvatura para ajustar la transmisión sináptica con alta precisión”, explica el Dr. Bai. “También nos interesa conocer cómo se ajusta la dinámica de la actina en las terminales presinápticas y cómo estos procesos, junto con otra maquinaria proteica, contribuyen a mantener la fidelidad de la neurotransmisión”.