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Campeona de la ciencia y la justicia social

Una investigadora pionera en salud pública y de gran corazón, la Dra. Beti Thompson, se jubila después de más de 30 años de luchar por la equidad
La Dra. Beti Thompson conversa con Rahma Ahmed..
La Dra. Beti Thompson conversa con Rahma Ahmed representante de la Junta de Salud Somalí de Seattle durante un taller en el Hutch de redacción para ayudar organizaciones obtener subvenciones fondos de Fred Hutch para proyectos relacionados con sobre las disparidades en lade salud. Foto del archivo de Fred Hutch

La admiran por su tutoría y la veneran por su capacidad de obtener grandes subsidios federales.

Sin embargo, puede ser que la campaña de colección de abrigos de invierno que encabezó por años para los hijos de trabajadores agrícolas en el Valle Bajo de Yakima en este de Washington — los desamparados más pequeños — lo que verdaderamente refleja la ciencia del gran corazón de la Dra. Beti Thompson.

Thompson, investigadora de salud pública durante muchos años en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (y profesora emérita de servicios de salud en la Universidad de Washington), se jubila después de una carrera que abarca más de tres décadas.

Y, esta vez, lo dice en serio.

“Sé que he hablado sobre jubilarme antes, pero ahora estoy poniendo mi condominio a la venta,” dijo, riéndose. “Ahora sí, ha llegado el momento.”

Thompson deja un legado científico increíble: cientos de artículos de investigación y mentoreados de salud pública; una oficina satélite del Fred Hutch que lleva mucho tiempo en funcionamiento, con personal que trabaja directamente con la población migrante del Valle Bajo de Yakima; y un programa de investigación próspero del Hutch sobre desigualdades en la salud, listo para expandirse por todo el estado.

Más importante aún, su estilo de investigación colaborativo y compasivo se ha convertido en un ejemplo de cómo los investigadores pueden relacionarse con las comunidades desatendidas, no solo para realizar investigaciones científicas, sino también para retribuir a la comunidad. 

No está mal para alguien que nunca tuvo la intención de convertirse en científica en el primer lugar. 

La Dra. Beti Thompson participó como ciclista en el evento "Obliteride."
En el 2014, Lla Dra. Beti Thompson participó como ciclista en el evento recaudador de fondos para Fred Hutch llamado “Obliteride." Foto del archivo de Fred Hutch

Una científica 'que floreció tarde'

Socióloga por profesión, Thompson tuvo una variedad de trabajos antes de cambiar de campo a la edad de 40 años para perseguir su verdadera pasión — la investigación.

“Florecí tarde,” explicó. “Y me sorprendí muchísimo cuando me llamaron del Hutch para ir a una entrevista.”

Ahora, a los 74 años, esta ciclista ávida, abuela, mentora, ganadora de múltiples premios y guerrera de la justicia social ha visto las semillas que plantó en el Hutch dar fruta, ya sea en sus alumnos posdoctorales que establecen sus propias carreras científicas o en sus programas de investigación que florecen para convertirse en algo mucho más grande, como la recientemente fundada Oficina de Alcance Comunitario (Office of Community Outreach and Engagement, OCOE por sus siglas in inglés), que surgió del programa de disparidades en la salud que ella fundó en el 2011.

Thompson le da crédito a su mentora, la Dra. Maureen Henderson, fundadora del Programa de Prevención del Cáncer de Fred Hutch por darle forma a su carrera inicial, particularmente con respecto a modelar cómo las mujeres pueden tener éxito en la ciencia.

En lo referente a su enfoque pragmático para la investigación, ella cita a menudo al filósofo chino Lao Tzu.

“Mi mantra siempre ha sido ir en busca de personas, comenzar con lo que saben y construir sobre lo que tienen,” comentó. “Si uno quiere cambiar el comportamiento de las personas marginadas y oprimidas, uno necesita trabajar con las personas en su propio ambiente. Uno no puede presentarse y realizar las investigaciones típicas y que normalmente se enfocan en personas blancas que no son hispanas y esperar que eso marque la diferencia.”

“Uno tiene que trabajar con las comunidades,” dijo. “No en las comunidades. Esto es muy importante.”

La mantra de Thompson — y su actitud igualitaria — le han servido bien desde el comienzo de su inesperada carrera científica en el Hutch, que comenzó, como ella te dirá alegremente, el Día de los Inocentes (April Fool’s Day) en abril de 1985.

Contratada como científica para ayudar con un nuevo proyecto de Fred Hutch conocido como COMMIT por sus siglas en inglés (Estudio de una intervención comunitaria para dejar de fumar), Thompson comenzó a referirse a sí misma como “fumóloga” y ayudó a implementar una intervención muy diferente a las de previos estudios financiados por el Instituto Nacional del Cáncer para dejar de fumar.

En vez de asignar fumadores a un grupo de intervención u otro, Thompson y sus colegas aplicaron una estrategia multidisciplinaria, trabajando con escuelas, estudiantes, médicos, empresas y organizaciones religiosas para ayudar a la gente a dejar de fumar.

“Incluso fuimos a cantinas y bares porque allí es donde están los fumadores,” comentó. “Intentamos cambiar las normas para que no fuera normal fumar en la comunidad.”

El éxito del estudio COMMIT “creó mi reputación,” dijo Thompson. También consolidó su creencia en la investigación participativa basada en la comunidad (community-based participatory research, o CBPR por sus siglas en inglés), una metodología que fomenta a los científicos a tratar a los miembros de la comunidad como socios iguales en la investigación.

Bridgette Hempstead, una colaboradora de investigación de muchos años (que no es científica), y fundadora del grupo de apoyo afroamericano para el cáncer llamado Cierra Sisters (Hermanas Cierra), dijo que el corazón de Thompson siempre fue “para la comunidad.”

“Beti lo entiende,” dijo. “Su trabajo cambia vidas. Y ella tiene una increíble cantidad de integridad. En el artículo que escribimos sobre nuestro programa de Colaboradores para el Empoderamiento de la Comunidad, yo soy la autora principal y ella es coautora. Esto es algo sumamente importante. Es un honor. Y es un legado que me regaló.”

"Si uno quiere cambiar el comportamiento de las personas marginadas y oprimidas, uno necesita trabajar con las personas en su propio ambiente. … Uno tiene que trabajar con las comunidades. No en las comunidades. Esto es muy importante.”

La Dra. Beti Thompson

'Ella siempre escucha a la comunidad'

Esta estrategia no solo generó vidas mejores y más saludables para los participantes de la investigación, también ayudó a Thompson — y al Hutch — a producir ciencia de reconocimiento internacional.

El éxito de Thompson en última instancia condujo a la apertura de una oficina satélite de Fred Hutch en el Valle Bajo de Yakima en 1995; el Centro para Promover la Salud Comunitaria, con sede en Sunnyside, se ha enfocado desde entonces en intervenciones de salud que benefician a la población rural de la región, que es principalmente latina.

“Beti es líder internacional en la realización de investigaciones participativas basadas en la comunidad,” dijo la Dra. Rachel Ceballos, una investigadora de biocomportamiento de Hutch que ha trabajado con Thompson por 10 años. “Ella lo hacía antes de que fuera una metodología. Fue una de las personas que abrió el camino y ayudó a cambiar la ciencia en cuanto a cómo realizamos investigaciones.”

Antes de las investigaciones participativas basadas en la comunidad, los científicos tendían a realizar “investigaciones tipo helicóptero,” dijo Ceballos, es decir, se dejaban caer en una comunidad con una intervención prediseñada, reunían suficientes datos para escribir un artículo científico o tres, y luego se retiraban súbitamente, sin que nadie volviera a verlos o a saber de ellos de nuevo.

“Es posible que [la comunidad] pueda cambiar ese comportamiento, pero una vez que los investigadores se han ido, desaparecen los recursos y no hay sustentabilidad,” comentó. “Todo lo que eso logró fue contribuir a nuestra mala reputación como investigadores y generar desconfianza.”

El estilo de Thompson era diferente.

Cuando se interesó inicialmente en la población inmigrante latina de la zona este de Washington, su primer paso fue realizar una evaluación de las necesidades comunitarias y crear una junta consultiva comunitaria, que ha estado trabajando continuamente con investigadores del Hutch por más de dos décadas.

El Dr. Jason Mendoza, director de la recientemente formada OCOE, dijo que la capacidad de Thompson para relacionarse con la gente es sorprendente.

“Ella se conecta verdaderamente, especialmente con grupos que suelen ser ignorados,” dijo. “Es capaz tanto de ganarse su confianza y apoyo, como de darles apoyo. Ella ha abordado algunas de las cuestiones más difíciles — como las disparidades en el cáncer, las desigualdades que se han mantenido durante décadas — y ha logrado un verdadero progreso.”

Kathy Briant, la administradora del programa de la OCOE, quien comenzó a trabajar con Thompson en el 2010, dijo que la disposición de Thompson para escuchar a personas que no son científicos es una de sus fortalezas más grandes.

“Ella siempre escucha a la comunidad,” dijo Briant. “Ella quiere saber, ‘¿Cuáles son las necesidades? ¿Qué quieren?’ Y luego, ella crea la intervención, el proyecto de investigación, basándose en esa información. Puede que no tengan un doctorado, pero de todos modos Beti valora lo que dicen y dedica tiempo para escucharlos. Eso vale mucho.”

Thompson reconoce de inmediato que las sugerencias de miembros de la comunidad han resultado en algunos de sus proyectos de investigación más exitosos.

“Estábamos tratando de identificar maneras de mejorar las pruebas de detección para el cáncer colorrectal cuando nos dimos cuenta que muchas personas no sabían realmente cómo era el colon. Así que compré un colon inflable gigante”, comentó. “Lo llevamos a una feria de salud, distribuimos kits para pruebas de sangre oculta en heces y nos regresaron el 76 por ciento de las tarjetas, fue una tasa de retorno fenomenal.”

La Dra. Beti Thompson de Fred Hutch se jubila después de 35 años. En este video conmovedor, ella habla de sus investigaciones y de cómo la muerte de su hijo a causa del cáncer colorrectal la ha inspirado a mejorar la detección de este cáncer. Video del Servicio de Noticias de Fred Hutch.

'Para niños saludables'

Comentarios de miembros de la comunidad en el Valle Bajo de Yakima también la llevaron a realizar investigaciones sobre la prevención de la diabetes (una enfermedad que es prevalente en las poblaciones hispanas) y sobre la exposición a pesticidas.

“Habíamos estado allí por aproximadamente tres o cuatro años, y uno de los miembros de nuestra junta consultiva comunitaria dijo, ‘¿Saben qué es un verdadero problema en este Valle? La exposición a pesticidas. Las personas se están enfermando, los niños se están exponiendo y necesitamos hacer algo.’”

Esa conversación dio pie a que Thompson se comunicara con investigadores en el programa de Ciencias Ambientales y de Salud Ocupacional de la Universidad de Washington y, poco después, se puso en marcha una nueva investigación. Thompson sabía, gracias a su evaluación de necesidades, que los pesticidas eran un asunto delicado en el Valle — los productores sentían que las personas estaban exagerando y los trabajadores agrícolas estaban preocupados por las exposiciones — por lo tanto, ella diseñó el estudio en torno a la seguridad de los niños y lo nombró “¡Para Niños Saludables! — For Healthy Kids!”

“Hicimos que se tratara de los niños porque nadie está en contra de ellos,” dijo. “Y el proyecto se llevó a cabo por 17 años. Demostramos que los trabajadores agrícolas estaban siendo expuestos a pesticidas que se sabe que son cancerígenos.”

Gracias a las conexiones de Thompson con la comunidad, los participantes del estudio se mantuvieron en contacto con los investigadores — “Nunca perdimos contacto con más del siete o el ocho por ciento de nuestra cohorte, y esta es una población muy móvil” — y también la ayudaron a despertar el interés de los productores.

“Al principio, los productores ni siquiera hablaban con nosotros,” dijo. “Pero, para el final del proyecto, estaban dispuestos a dejarnos entrar en sus campos y hablar con los trabajadores sobre cosas que podían hacer para protegerse a sí mismos y a sus familias de la exposición a los pesticidas.”

La investigación sobre los pesticidas, que que duró muchos años, resultó en muchos datos del estudio, un ambiente menos tóxico para los trabajadores agrícolas en el Valle, y Thompson recibiendo el premio de Derechos Civiles y Justicia Ambiental otorgado por la Agencia de Protección Ambiental.

Han habido muchos otros premios.

Thompson recibió el Premio para Mujeres de Valor otorgado por la senadora María Cantwell de los EE. UU. por su labor para mejorar las vidas de las personas en el estado de Washington; recibió el Premio Joseph F. Fraumeni Jr. al Logro Distinguido de la Sociedad Estadounidense de Oncología Preventiva por sus contribuciones destacadas en oncología preventiva y en el control y la prevención del cáncer; y fue elegida para la Academia de Ciencias del Estado de Washington. Como testimonio de su sabiduría y liderazgo, su propio personal le otorgó un “Premio Yoda.” Más recientemente, en junio de este año, Thompson fue honrada en un partido de los Marineros de Seattle como una “Heroína Hutch.”

También se han nombrado dos premios en el campo de la salud pública en su honor, el Premio Beti Thompson para Pioneros en la Salud Comunitaria y el Premio Beti Thompson para Investigadores de la Equidad Médica en el Cáncer, lo cual motivó uno de sus característicos comentarios de humor irónico en el simposio donde se otorgaron estos premios la última vez.

“Me gustaría mencionar,” dijo, al subir al podio, “todavía no estoy muerta.”

 La Dra. Beti Thompson fue honrada como “Heroína Hutch” durante un partido reciente de los Seattle Mariners..
La Dra. Beti Thompson fue honrada como “Heroína Hutch” durante un partido reciente de los Marineros de Seattle. Foto cortesía de los Seattle Mariners

Corazón y sentido de humor

La pasión de Thompson para ayudar a los menos afortunados viene de sus propios  orígenes modestos.

Su familia emigró a los EE. UU. de Holanda en 1949; su madre estaba embarazada con Thompson durante la infame Hambruna Holandesa de 1944-45, y su nueva vida en un nuevo país no fue fácil.

“Hubo muchas veces que pasamos hambres y la única ropa que teníamos era de segunda mano,” dijo. “Creo que por esa experiencia siempre he tenido compasión por los indefensos porque yo fui uno de ellos. Yo quería hacer lo que pudiera para ayudar a personas que crecieron en situaciones similares.”

Este compromiso la llevó a su creación del Centro de Investigación de Disparidades en la Salud, a su participación en la colaboración sobre las disparidades en la salud entre Fred Hutch y la Universidad Estatal de Nuevo México, y a su trabajo con los refugiados de Somalia en Seattle, los jóvenes indígenas de las zonas rurales en Alaska, y las mujeres y los adolescentes de bajos ingresos en Chile, entre muchos otros grupos menos representados.

Este cariño por los indefensos también puede ser  lo que está detrás de su interés de por vida en sus estudiantes y alumnos posdoctorales. Una exalumna, la Dra. India Ornelas, dijo que Thompson la impresionó tanto como maestra que la “perseguía obsesivamente” en conferencias, asistiendo a todas sus lecturas que podía.

“Ella estaba haciendo exactamente el tipo de trabajo que yo esperaba hacer algún día,” dijo Ornelas, quien ahora es profesora adjunta de servicios de salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington. “Ella ha hecho contribuciones increíbles en el campo de la salud latina.”

Ornelas dijo que Thompson es particularmente buena en traducir las necesidades de las comunidades al lenguaje que los Institutos Nacionales de la Salud piden para financiar subsidios federales.

“Ella es simplemente una pensadora muy precisa y lógica,” comentó. “Y es experta en conseguir subsidios federales.”

Otros mencionan su sentido de humor, su ética de trabajo, su sabiduría y, sobre todo, su gran corazón.

“Las contribuciones de Beti van más allá de la investigación,” dijo Ceballos, señalando a las campañas de abrigos para los residentes del Valle y las campañas de pastelitos para recaudar dinero para los estudiantes de preparatoria interesados en la ciencia. “Hacer el bien y reconocer el valor de las personas — de eso se trata Beti. Y una vez que entras en su universo, podrás contar con ella para siempre.”

Thompson, siempre humilde, no se atreve en reconocer su increíble legado, pero ya casi lo logra.

“Siempre decía, solo quiero un trabajo en el que pueda mirarme en el espejo cada mañana y decir, ‘Hoy no voy a lastimar a nadie y quizás hasta pueda ayudar a alguien,’” comentó. “Y me siento como que realmente logré eso en mi vida. Ahora cuando me escucho hablar, yo pienso, ‘sí, he hecho una diferencia.’” 

Lea la versión en Ingles aqui.

La Dra. Beti Thompson con Bridgette Hempstead (izquierda) y la Dra. Rachel Ceballos (derecha), quienes recibieron premios por su trabajo en investigaciones de disparidades en la salud. Los premios fueron nombrados en honor de Thompson.
La Dra. Beti Thompson (centro) con Bridgette Hempstead (izquierda) y la Dra. Rachel Ceballos (derecha) en el 2018. Ceballos y Hempstead recibieron premios por sus trabajos en investigaciones de desigualdades en la salud. Los premios fueron nombrados en honor de la Dra. Thompson. Foto de archivo del Fred Hutch

Diane Mapes es escritora en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson. Ha escrito extensamente sobre temas de salud para NBC News, TODAY, CNN, MSN, Seattle Magazine y otras publicaciones. Una sobreviviente de cáncer de mama, ella escribe en su blog doublewhammied.com y se encuentra en Twitter @double_whammied. Envíele un correo electrónico a dmapes@fredhutch.org.

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Last Modified, October 28, 2019